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¿Quién es Jorge Capetillo, el mexicano que trabaja en la esquina de Tyson Fury?

Quién es Jorge Capetillo
Foto: IZQUIERDAZO

Hay alguien que siempre está muy cerca del Rey de peso pesado, alguien que porta la bandera de México. Te decimos quién es Jorge Capetillo. Se trata del cutman que trabaja en la esquina de Tyson Fury.

En sus años ligado al boxeo, que suman más de una década, el mexicano jamás había visto a un hombre de más de dos metros de altura moverse con la rapidez que él tenía. Sabía de su talento, pero ver a entrenar al Rey de los Gitanos, en aquel verano de 2019 en Las Vegas, no tenía comparación. Y ese peleador que tenía ante sus ojos, le cambiaría la vida.

¿Quién es Jorge Capetillo?

Capetillo, un migrante mexicano que tiene su gimnasio de boxeo en Las Vegas, ya tenía su propia fama en el pugilismo. Es entrenador de varios peleadores, entre ellos el pluma Jessie Magdaleno. También trabaja como cutman, el hombre que se dedica a curar las heridas de los boxeadores en su esquina cuando están en pleno combate.

Tyson Fury, de alguna forma, ya había escuchado del trabajo y la fama del mexicano originario de Guadalajara, Jalisco. Así que el tapatío no pasó desapercibido para el campeón del mundo.

Actualmente trabajan juntos, incluso Capetillo le inculcó parte de la cultura mexicana al inglés.

Quién es Jorge Capetillo, el mexicano que trabaja en la esquina de Tyson Fury
Foto: The Herald

Cómo Jorge Capetillo conoció a Tyson Fury

“Estábamos en el gimnasio de Top Rank. Nos habíamos saludado, pero no nos conocíamos como tal”, relata Jorge Capetillo, en entrevista con IZQUIERDAZO. “Coincidimos otras veces en el lugar, y en una de esas ocasiones se me acercó, y me propuso que trabajara en su esquina, como su cutman. No lo pensé. Le dije que era un gran honor para mi”.

La invitación de Fury era especial. No sólo por la fama que ya arrastraba el británico al ser un excampeón unificado de los pesos completos, sino también por lo hermético que es con su equipo de trabajo.

Desde que realiza peleas en los Estados Unidos (2018), Fury sólo cuenta con nueve personas en su esquina, incluidos dos de sus hermanos que lo acompañan tanto en su campamento como en sus peleas. Capetillo explica que hay otros campeones del mundo que tienen hasta 20 integrantes en su equipo, pero no es el caso del inglés.

La integración de Capetillo al equipo de trabajo llegó unos meses después de que Fury estableció su campamento en los Estados Unidos y apenas unas semanas después de que enfrentó por primera ocasión a Deontay Wilder, a quien le arrancó el único empate en su carrera profesional pese a que estuvo cerca de ser derrotar pues Wilder lo derribó en dos ocasiones.

Capetillo se estrenó oficialmente en la esquina de Fury en junio del 2018, cuando el británico enfrentó en Las Vegas al alemán Tom Schwartz, a quien no tuvo problemas para vencerlo por nocaut técnico en el segundo asalto.

El día que Capetillo le salvó el invicto a Fury

Pero el verdadero reto del mexicano trabajando con el Rey de los Gitanos llegaría en su segunda pelea, cuando enfrentaron al sueco Otto Wallin, también en Las Vegas.

En esa pelea contra Wallin, ya con el mexicano Capetillo en su esquina, Tyson Fury decidió rendir un homenaje a México. Desde el pesaje, la bandera de México ondeó en el escenario y Tyson Fury se puso una máscara de luchador mexicano; caminó al ring con sombrero de mariachi y un sarape tricolor con el escudo tricolor. Sus shorts y guantes también lucían los colores de la bandera mexicana.

Era un ambiente festivo, en una pelea aparentemente fácil, en la que nadie se imaginaba que se iba a convertir no solo en una de las peleas más complicadas para Fury, sino también en una auténtica carnicería.

“Cuando Tyson se acercó al final del tercer round a la esquina, le vimos que traía dos cortes en el rostro”, explica Capetillo. “El primero, en el párpado del ojo derecho y, el segundo, abajo de la ceja y muy cerca de ese mismo ojo. Soltaban mucha sangre ambas heridas y teníamos que cerrarlas rápido, antes de que arrancara el siguiente episodio”.

Había dos riesgos que tenía Fury con ambas heridas. Por un lado, si Capetillo no le ponía suficiente vaselina para frenar la hemorragia, corría el riesgo de que la sangre siguiera saliendo y el refer detuviera la pelea dándole la victoria a Wallin porque el corte fue provocado por un golpe. Por el otro lado, un exceso de vaselina podría meterse en su ojo y afectar la visión de Fury en lo que restaba del combate.

Capetillo lograba sellar las heridas en cada descanso del round, y contener de alguna forma la hemorragia, mientras que Fury no acusó problemas de visibilidad por la vaselina. Gracias al trabajo de su cutman en el rincón, Fury terminó ganando una complicada decisión unánime, y salvando el récord invicto. Para cuando la pelea terminó, el inglés tenía un tajo brutal sobre el ojo derecho, que requirió 47 puntadas para poder cerrarse.

Wallin intentó raspar con su guante las heridas de Tyson toda la pelea, pero afortunadamente ninguna de las dos se abrió”, recuerda Capetillo con orgullo. “Hicimos un buen trabajo con esas dos heridas, porque ambas eran profundas y, por lo tanto, hacían brotar mucha sangre de su rostro”.

El trabajo de Jorge Capetillo ese día, le ayudó al inglés a que se llevara la victoria contra el sueco. Pero, además, respaldado con ese resultado, Fury mantuvo caliente la pelea de revancha contra Wilder por el título pesado del CMB en febrero del 2020. Fue una pelea que Fury ganó por nocaut en el séptimo round, y resultó uno de los triunfos más importantes que alcanzó en su carrera.

Fury no olvidó el buen trabajo que hizo el tapatío. Un día después de que terminó la pelea con Wallin, Capetillo fue a ver cómo se encontraba. El inglés lo recibió con una sonrisa y le dio un bono económico como agradecimiento, además de que le dijo que estaba contento con el trabajo que había realizado.

Tyson Fury Otto Wallin
El tajo de Tyson Fury contra Otto Wallin

Primavera de 2020: Cuando la pandemia detuvo al mundo

La revancha entre Fury y Wilder en febrero del 2020, fue la última gran pelea que alcanzó a hacerse antes de que el mundo se detuviera. El boxeo aún no salía de su sorpresa por el triunfo tan contundente de Tyson Fury sobre Wilder, cuando el virus del Covid-19 empezaba ya a arrasar a un mundo lleno de miedo e incertidumbre.

En un lapso de dos semanas, los ingresos que tenía contemplados Jorge Capetillo se esfumaron. Su peleador Jessie Magdaleno tenía una pelea pactada contra Sakaria Lucas el 14 de marzo de 2020 en el Madison Square Garden de Nueva York.

La amenaza de la cancelación estaba latente, pues todos los espectáculos masivos en el mundo estaban parando ante la amenaza de contagios. Top Rank hizo un último intento de hacer la cartelera a puerta cerrada. Sin embargo, a las pocas horas de que Capetillo llegó a Nueva York, se enteró que la cartelera que estelarizaría Jessie Magdaleno, finalmente había quedado cancelada. Todo el boxeo había parado. Y el mundo también.

En casa, en Las Vegas, las cosas tampoco marchaban bien para Jorge Capetillo. Su gimnasio, su principal sustento para él y su familia, fue forzado a cerrar temporalmente. Ante la amenaza pandémica, el lugar era considerado como un potencial foco de contagios. Eso también significaba que los ingresos económicos de Capetillo también quedaban congelados hasta nuevo aviso.

Capetillo, sin haber cobrado por la cancelación de la pelea de Magdaleno, gastó la última parte de su dinero en el boleto de avión para poder regresar de Nueva York a Las Vegas, donde reside.

El agradecimiento de Tyson Fury a Jorge Capetillo

“Recibí la llamada de Tyson (Fury)“, recuerda Capetillo. “Me preguntó cómo estaba y le conté sobre mi situación. Dijo que me iba a mandar algo de dinero para que pudiera sostenerme. Me negué, pero él insistió. Sin su ayuda, la de Andy Ruiz y la de Magdaleno, quienes también me apoyaron económicamente, no hubiera podido mantener mi gimnasio”.

Bondadoso y agradecido es como describe Capetillo a Tyson Fury.

“Así es Tyson. Es agradecido y desprendido con sus recursos económicos”, expresa el entrenador mexicano. “También es alegre y siempre es muy positivo. Esa es una regla que tiene con nosotros, su equipo de trabajo: todos debemos de ser positivos. No le gustan las personas que son negativas, pero todo tiene un porqué”.

Tyson Fury Jorge Capetillo
Tyson Fury y Jorge Capetillo

Cómo Fury lucha contra sus propios demonios

Rodearse de gente alegre y con pensamientos positivos, añade el mexicano, es una forma de protegerse de los pensamientos suicidas que constantemente torturan a Tyson Fury.

Fueron esos pensamientos suicidas, consecuencia de una profunda depresión, lo que provocó que se retirara momentáneamente del boxeo en el momento más alto de su carrera. En 2016, apenas unos meses después de hacer historia en el boxeo al derrotar y terminar con un largo reinado de Wladimir Klitschko como campeón pesado, Tyson Fury intentó suicidarse.

“(Ese año) me compré un nuevo Ferrari”, recordó Fury para el podcast The Joe Rogan Experience. “Un día iba en la autopista y llevé el coche hasta los 300 km/h, directamente hacia un puente. Todo me daba igual. Solo quería morir, acabar con esta vida. Pero al acercarme al puente escuche una suave voz: ‘No hagas eso Tyson, piensa en tus hijos, en tu familia, en tus niños y en tu niña, que van a crecer sin su padre'”.

El Rey de los Gitanos contó que los pensamientos suicidas comenzaron después de que derrotó a Klitschko en noviembre del 2015. Dijo que un día se despertó y se cuestionó qué lo motivaba. Agregó que las “ideas oscuras” lo invadieron pese a que era un hombre que lo tenía todo en la vida, incluida su esposa, hijos, dinero y fama producida por el boxeo.

Capetillo se ha convertido en un amigo cercano a Tyson Fury. El inglés lo llama “compadre”, así en español, y ha invitado a Capetillo y su familia a quedarse todos en una suite de Las Vegas en una convivencia de las dos familias, con ambiente vacacional.

Y el mexicano ha aprendido a conocer a Tyson Fury. Capetillo explica que estas “ideas oscuras” no se han ido, siguen estando dentro de la cabeza de Fury. Para alejarlas, el campeón pesado se rodea de gente con ideas positivas, como sus hermanos y el resto de las personas que integran su esquina.

El boxeo lo es todo para Tyson Fury

Tyson hace todo lo posible para alejar esos pensamientos y siempre estar alegre”, explica Capetillo. “Pone música, siempre está de buenas y transmite esa misma energía con nosotros. De igual manera, nosotros también tratamos de transmitirle esa misma energía. El boxeo es muy importante para él, porque es lo que lo hace feliz. Incluso, cuando no tiene pelea en puerta, entrena, porque sabe que eso lo hace sentir bien”.

La impresión que tiene Capetillo coincide con las declaraciones que el británico hizo previo a la tercera pelea con Deontay Wilder, que se realizará este sábado en Las Vegas. Reconoció que no sabe qué hará cuando se retire del boxeo y consideró que cuando cuelgue los guantes será “muy triste y solitario”.

Fury dijo, en una entrevista con la televisora británica BBC, que siempre le preguntan lo que le motiva. Dijo que no es el dinero, tampoco el convertirse en el mejor peleador pesado de la historia y dijo que para él, no hay otra cosa más que el boxeo.

“Intenté cuidar animales, conducir cuatrimotos, obtuve una licencia de escopeta para disparar a los patos. Nada me atrapa. Estoy boxeando porque puedo, no disfruto de nada más, no tengo ningún pasatiempo”, sostuvo esta semana para dicha televisora.

A Capetillo se le pregunta si pudiera definir a Fury en una frase, ¿cuál sería?

“Como el rey”, sostiene el entrenador mexicano. “No hay otro ser humano con la personalidad que tiene Tyson: alegre, desprendido, generoso, siempre atento con su equipo de trabajo. Es mejor ser humano que lo que es como boxeador. Y eso ya es decir mucho de él”.

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