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Una cosa son los organismos y otra el talento de Lomachenko

Antes de exponer una opinión tenemos que saber separar las cosas: la inmensa mayoría no ponía en duda el talento de Vasyl Lomachenko. Aquí lo que se pone en duda, una vez más, es el sistema clasificatorio de las entidades, en este caso la OMB.

Critiqué que la segunda oportunidad a Lomachenko no debía ser, pues no se seguían los parámetros para que optara por el título mundial. Como tambien expresé que esto no se trataba de su talento, porque no cabe la menor duda que el suyo es inmenso.

Para que esa oportunidad se justificara mencioné, y cito: “Por obligación tiene que demostrar que es merecedor de esta nueva oportunidad. ¿Cómo? Obteniendo el título mundial, ya que los ‘por poco’ no tienen validez”.

Como dice la cita, ésa era la única forma, y vaya que no dejó dudas al vencer a Gary Russell Jr de forma categórica, pues era el número uno en las clasificaciones, además de que el estadounidense no era una perita en dulce.

Ahora, posiblemente las personas del comite de la OMB dirán “eso es para que se den cuenta de que teníamos razón”. Pero, que quede claro, no estoy atacando a Lomachenko, pues el chamaco no tiene la culpa, él sólo aprovechó la oportunidad y reitero el mal proceder que tuvo en su momento la OMB.

Bueno, Lomachenko obtuvo el triunfo en tremenda forma y demostró una vez más que esta hecho de buena madera. Su nombre ya está escrito en la historia junto al del tailandés Saensak Muangsurin, por obtener el título mundial en la menor cantidad de combates profesionales: tres.

De todas formas, los fanáticos que critican al ucraniano deben de aceptar en buena lid su victoria, pero no traten de menospreciar la misma argumentando que el protocolo del OMB no fue el adecuado. Una cosa es lo ordenado por la OMB, y otra, la gran victoria de Lomachenko, una que dejó en un segundo plano la acción inadecuada tomada por mencionada entidad.  

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