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Como nuevo, Vasiliy Lomachenko arrasó a Richard Commey en una holgada decisión unánime

Como nuevo, Vasiliy Lomachenko arrasó a Richard Commey en una holgada decisión unánime

Vasiliy Lomachenko arrasó a Richard Commey para ganarle una muy holgada decisión unánime que estuvo cerca de ser una blanqueada, la noche del sábado en Nueva York.

Lomachenko mostró una versión vintage de sí mismo, en control total. Pisó y soltó el acelerador cuando quiso, y dejó crecer a Commey para luego controlarlo en cuanto el ucraniano así lo dispuso. Terminó llevándose tarjetas casi por blanqueada 117-110, y dos por 119-108. La tarjeta de IZQUIERDAZO vio ganar a Lomachenko 120-107.

El ucraniano basó su victoria en un excelso trabajo de pies que le permitió entrar a su distancia y salir de la distancia de Commey, todo a una velocidad prístina. Lomachenko fue desquiciando a Richard Commey hasta volverlo predecible, ahogado, y sin más recurso que una evidente valentía.

Desde el segundo round, Lomachenko demostró que estaba en control del combate. Una combinación nítida de cuatro golpes terminó con una izquierda a la mandíbula de Commey que le volteó la cara hacia las lámparas, y solo las cuerdas lo detuvieron de visitar la lona.

El trabajo de pies de Lomachenko facilitaba que la pelea fuera atropellada para Commey, pero no para él. El africano se encimaba, pero Lomachenko se abría espacio con sus pies, o le giraba en ángulos para seguir tirando golpes sin respuesta.

Lomachenko tuvo un gran manejo de la mano izquierda. Los mejores golpes de la noche, entraron con esa mano del ucraniano, para la que Commey nunca tuvo respuesta.

La peor crisis para Richard Commey llegó en el séptimo round. Lomachenko lo avasalló con una combinación que termina con un ganchito corto de izquierda que le entra secó a Commey y lo manda a la lona. El africano se levantó sacudido, y Lomachenko fue por él, arrasándolo, y buscando la detención. Incluso, de forma hasta sobrada, Lomachenko detuvo las acciones y le pidió en dos ocasiones a la esquina de Commey que le pararan la pelea. Aunque el africano estaba lastimado, no estaba como para pararle la pelea.

La segunda mitad de la pelea, fue dominada a placer por Lomachenko que dio una clase magistral de dominio. El ucraniano hacía lo que quería y dejaba crecer a Commey que tiraba algunos golpes importantes que, aunque conectaban a Lomachenko, no le provocaban daño. Sin embargo, cuando parecía que cada round se iba par Commey, Lomachenko prendía el acelerador y conectaba ráfagas importantes de hasta ocho golpes sobre el rostro de Commey para arrebatarle el round. Esa misma tónica se repitió hasta el final de la pelea.

Lomachenko se divertía, y por momentos parecía tiro al blanco. Metía a dos manos, arriba y abajo. Lo mismo con rectos, ganchos y uppers. Ensayaba todo tipo de combinaciones, sobrado, holgado. Siempre en control del tiempo, el espacio y la psicología del combate.

Con lo mostrado ante Commey, ¿fue un accidente la derrota de Lomachenko con Teófimo?

Para Lomachenko es una victoria importante. Refrendó que es uno de los mejores boxeadores del mundo, que su calidad como un Libra por Libra sigue intacta. Confirmó que su portento boxístico está en otra dimensión, y que la noche de Teófimo bien pudo ser un accidente, por lo que López demostró ante Kambosos y lo que Lomachenko demostró ante Commey.

En Richard Commey, Lomachenko enfrentó a un ex campeón mundial. El ghanés fue campeón mundial ligero de la FIB en 2019, y lo perdió ante Teófimo López, quien lo noqueó en el segundo round.

Commey no era, entonces, un rival improvisado. Por el contrario. Al igual que Lomachenko, Commey era un excampeón en búsqueda de redención. Pero ante el boxeo, el duro pegador que es Commey, solo pudo encontrar a la valentía como su único aliado. Vasiliy Lomachenko lo desmanteló de todos sus recursos.

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Richard Commey y Vasyl Lomachenko

El momento en que Vasyl Lomachenko pidió a la esquina de Commey que pararan la pelea